CONFLICTO DE TRABAJADORES DE GARBARINO

En el día de ayer trabajadores de

Garbarino nucleados en el Sindicato de Empleados de Comercio (SEOCA) de la Zona Oeste, realizó una medida de fuerza para reclamar por el pago de salarios adeudados y una serie de irregularidades que aún quedan sin resolver.
La jornada de lucha es llevada adelante por empleados y empleadas de las sucursales de Gregorio de Laferrere y Merlo, junto a representantes del gremio. «La realidad es que, hasta el momento, hemos cobrado la mitad del sueldo de marzo y hay gente que recibió días de suspensión, cosa que no corresponde», señaló Erica Zalazar, delegada de SEOCA en la empresa.
Entre otras cuestiones que reclaman, informaron que la patronal no abonó más que una cuota de las tres comprometidas del bono extraordinario en diciembre pasado. «Es una situación angustiante, crítica, en donde se mezclan la impotencia con el enojo y el contexto de pandemia, que no ayuda», agregó Zalazar.
La compañía esquiva el diálogo con los trabajadores y con sus delegados y el nuevo dueño, Carlos Rosales, declara públicamente que creció la facturación un 900 por ciento, pero hacia adentro tiene deudas con las personas que ponen la cara todos los días para concretar las ventas.
A punto tal hay reticencia al diálogo que, según reveló Zalazar, la vicepresidenta de Garbarino, Mariana Casares, reconoció en una audiencia en el Ministerio de Trabajo que la compañía está haciendo «un giro comercial». «Entendemos que eso significa un cambio de estructuración con el objetivo de precarizarnos cada vez más», sentenció la delegada.